Los ratones que observan peleas aprenden a combatir sin haber participado en ellas
Un estudio de Princeton publicado en Nature identifica cambios en la conducta y la actividad cerebral de los animales espectadores que los preparan para enfrentarse a un rival.
Los ratones macho que presenciaron peleas entre otros ejemplares afrontaron después un combate con mejores estrategias ofensivas y defensivas que los que no habían observado ninguno. Investigadores de la Universidad de Princeton comprobaron que ese aprendizaje por observación también modificaba su actividad cerebral, sin hacerlos más agresivos que los demás animales.
El equipo dividió a los ratones en tres grupos. Los luchadores se enfrentaban a oponentes fáciles de derrotar; los espectadores observaban los combates desde una plataforma elevada, separados por una barrera transparente; y los novatos interactuaban con un ratón de peluche de tamaño similar. Los espectadores podían ver, oír y oler a los contendientes, pero no intervenir.
Durante ocho días consecutivos, los animales realizaron tres sesiones diarias de diez minutos. Al noveno día, todos se enfrentaron a un adversario difícil de vencer y los investigadores grabaron los combates para comparar sus respuestas.
Los espectadores mostraron una rapidez de ataque, un número de ataques y un tiempo de espaldas al rival similares a los de los luchadores. Aunque no alcanzaron su destreza, estaban mejor preparados que los novatos. Annegret Falkner, profesora del Instituto de Neurociencia de Princeton y autora principal del trabajo, explica que habían aprendido a mantenerse alerta y a evitar posiciones vulnerables.
Para estudiar qué ocurría en el cerebro, los investigadores modificaron genéticamente determinadas neuronas para que emitieran fluorescencia al activarse. Las excitadoras, que facilitan la transmisión de señales, brillaban en verde; las inhibidoras, que reducen la actividad, en rojo. Unas fibras ópticas muy finas permitieron registrar simultáneamente doce regiones cerebrales.
Durante la observación, la actividad de las neuronas inhibidoras de los espectadores se parecía a la de los luchadores, mientras que la de las excitadoras se aproximaba más a la de los novatos. Al llegar el enfrentamiento del noveno día, la respuesta de la red cerebral de los espectadores se asemejaba mucho más a la de los animales experimentados.
El equipo detectó una respuesta coordinada en distintas regiones, especialmente en el hipotálamo y la amígdala. También comprobó que, durante el entrenamiento, las neuronas inhibidoras reducían progresivamente su influencia sobre determinados centros relacionados con la agresión. Cuando los investigadores restauraron esa inhibición, los espectadores volvieron a comportarse como novatos en los combates.
Falkner señala que la atención resulta fundamental para este aprendizaje: sin ella, no aparece la respuesta cerebral. La familiaridad previa con los animales observados parece amplificarla, aunque el equipo todavía no sabe si los espectadores procesan quién gana y quién pierde.
La posible aplicación a los humanos sigue abierta. Falkner considera probable que exista un mecanismo similar porque las regiones cerebrales implicadas están muy conservadas, pero advierte de que aún no saben si ver vídeos puede producir estos cambios. En el experimento, los ratones presenciaron peleas en directo, con sus sonidos, olores y demás señales sensoriales.
Fuente: abc.es · leer el original
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