Los Mossos investigan Blocus como un fenómeno de violencia sin una estructura de mando acreditada
La Policía catalana identifica un patrón de convocatorias digitales orientadas a los disturbios y al pillaje, sin una reivindicación política compartida. Los altercados del 24 de octubre en Barcelona dejaron 133 detenidos, entre ellos 89 menores.
Los Mossos d’Esquadra no encuadran Blocus en una ideología ni en una protesta social convencional. Su análisis de los disturbios del 24 de octubre en el centro de Barcelona apunta a un fenómeno alimentado desde las redes sociales, con pautas de actuación compartidas, pero sin que se haya acreditado una estructura que dé órdenes a los participantes.
La investigación distingue entre esa ausencia de una dirección acreditada y la actividad de administradores que impulsan las convocatorias. La Guardia Civil detuvo en Valencia a un usuario de 25 años conocido como Fuck AEAT, al que atribuye la dinamización de canales de Telegram que alentaban el caos en Barcelona. Este sábado, 31 de octubre, ha ingresado en prisión preventiva. En las últimas 48 horas se han producido otras nueve detenciones por dinamizar grupos con llamamientos similares.
El rastro digital muestra cómo una convocatoria presentada inicialmente como una reclamación de más recursos educativos conducía a espacios donde se alentaba la violencia. Los primeros carteles incluían una imagen de la plaza de Cataluña entre fuego y humo, un elemento que despertó las sospechas de los investigadores.
Los mensajes circularon por perfiles de nueva creación en TikTok, Telegram e Instagram. Algunos remitían a comunidades cerradas de WhatsApp en las que se indicaban vestimenta oscura, itinerarios, puntos de encuentro y comercios que saquear. Los Mossos contabilizaron más de un centenar de carteles y tratan de rastrear la procedencia de esas imágenes, creadas con inteligencia artificial.
La amenaza al comercio no era un elemento abstracto de los mensajes: los investigadores detectaron referencias a dirigirse a la tienda Apple, coincidiendo con el lanzamiento de un nuevo teléfono. El pillaje y los asaltos a establecimientos formaban parte de los llamamientos difundidos en los canales.
Según la valoración de los servicios de Información, la difusión inicial no hacía prever una asistencia masiva. Algunos grupos reunían entre 30 y 105 integrantes, pero la amplificación creció en las últimas horas. Los analistas interpretan lo ocurrido como una imitación de escenas vistas en Francia, donde la etiqueta Blocus había surgido de reivindicaciones educativas antes de que las protestas derivaran en altercados.
El criminólogo Joan Caballero, especializado en violencia urbana y radicalización, señala que bajo esa etiqueta confluyen adolescentes movidos por la curiosidad, participantes interesados en el pillaje y personas con experiencia en disturbios. A su juicio, la percepción de anonimato y la actuación en grupo pueden facilitar conductas que esos jóvenes no adoptarían individualmente.
La media de edad de los arrestados en Barcelona fue de 19 años y entre ellos había menores de 12. De los 133 detenidos, 29 tenían antecedentes policiales y solo dos los tenían por desórdenes públicos. Las pesquisas buscan perfilar a detenidos e identificados y comprobar, entre otras cuestiones, si algunos comparten centro educativo.
Fuente: abc.es · leer el original
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