Saltar al contenido
ESPAÑA · EDICIÓN DIGITALYouTubeCuéntanos una noticia Un diario con criterio propio
Cultura

Judi Dench cuenta en sus memorias las bromas entre bastidores de su carrera

La actriz británica recorre en su autobiografía las travesuras de los rodajes, su formación teatral y las amistades que la han acompañado, desde Kenneth Branagh hasta Maggie Smith.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

Fecha original:

Camerino de un teatro británico antiguo, con un libreto abierto sobre una mesa de madera, vestuario de época colgado y un espejo iluminado por bombillas cálidas, sin personas.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

Judi Dench convierte las bromas gastadas a sus compañeros en uno de los hilos de sus memorias, Is it too late to make a run for it? A punto de cumplir 92 años, la intérprete reconstruye su trayectoria con episodios que transcurren lejos de la solemnidad de los premios: desde cambiar por vinagre la bebida de unos actores durante una función hasta inventar rumores para entretenerse entre representaciones.

La primera de esas travesuras ocurrió cuando tenía 49 años y trabajaba en Madre Coraje y sus hijos, de Bertolt Brecht. Según recuerda, vertió vinagre en las copas que dos compañeros debían vaciar de un trago en escena. Dench explica que aquella vez actuó por venganza y que todavía se ríe al recordar sus reacciones.

Durante las funciones de Madame de Sade, el aburrimiento llevó a Dench y Frances Barber a difundir historias inventadas sobre Ian McKellen y Patrick Stewart, que compartían camerino en el teatro vecino mientras interpretaban Esperando a Godot. La actriz relata que tardaron dos semanas en escuchar sus propios bulos en boca de otras personas.

Esa complicidad también aparece en su relación profesional con Kenneth Branagh, con quien ha colaborado en doce ocasiones entre cine, teatro y televisión. Dench vincula la continuidad de ese trabajo compartido al buen ambiente y a la diversión, y recuerda las risas del reparto durante el rodaje de Asesinato en el Orient Express.

Su contacto con el teatro comenzó en la infancia, en York. Su padre era médico y atendía a los actores que pasaban por la ciudad; su madre se ocupaba del vestuario en el principal teatro. Algunos de aquellos intérpretes se alojaban, además, en la casa familiar.

Aunque primero quiso dedicarse a la dirección escénica, su hermano Jeff la animó a presentarse a las pruebas de la Royal Central School of Speech and Drama. Tres años después terminó sus estudios con la medalla de oro de su promoción. Con 22 años debutó como Ofelia en Hamlet en la compañía del Old Vic.

Dench relaciona su concepción del oficio con los principios que conoció en el internado cuáquero al que ingresó a los 13 años. Defiende una interpretación al servicio de los compañeros, el autor, el director y el público, sin protagonismo de los egos.

El libro también recorre sus seis décadas de amistad con Maggie Smith, iniciadas en el Old Vic. Ambas se acompañaron durante sus respectivas viudedades. En homenaje a Smith, Dench plantó un manzano y, el día de su funeral, en 2024, llevó en el bolsillo hasta el crematorio un fruto de ese árbol.

Fuente: abc.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa.

Nuestro método
¿Has visto un error? Comunícanoslo

Comentarios (0)

Cargando comentarios…