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Economía

El expresidente de la CIAF pide invertir 10.000 millones en la alta velocidad durante la próxima década

Iñaki Barrón reclama revisar las incidencias de señalización y el control de la circulación de Adif. Defiende la fiabilidad del sistema LZB y rechaza vincular necesariamente el aumento del tráfico con los accidentes.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Vista realista de una doble vía de alta velocidad en un paisaje de la meseta española, con catenarias, equipos de señalización y un tren al fondo, sin personas reconocibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

Iñaki Barrón, expresidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), ha reclamado una intervención profunda en la red de alta velocidad que cifra en 10.000 millones de euros durante la próxima década. En un comunicado, sitúa las necesidades de mantenimiento en 3.500 millones y añade unos 7.000 millones de inversión complementaria para reparar lo que, según sostiene, no se ha conservado hasta ahora.

Barrón es actualmente portavoz del Comité de Seguimiento del Accidente de Urda, en Toledo, constituido por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos el pasado 28 de octubre. Considera anormal que se hayan registrado 170 incidencias del sistema LZB en diez meses y que en un mismo año hayan ocurrido dos accidentes de esa gravedad.

El ingeniero reclama analizar cada una de esas incidencias para determinar sus consecuencias sobre la regularidad del servicio y el funcionamiento de la señalización. Al mismo tiempo, defiende que el LZB es fiable y sostiene que, si se hubiera utilizado el sistema europeo ETCS y este hubiera caído, el accidente habría sido el mismo.

Su cuestionamiento se dirige al sistema de control de la circulación que emplea Adif en las líneas de alta velocidad, aunque advierte de que sería un error atribuir responsabilidades en este momento. También considera impreciso hablar de velocidad normal, porque esa expresión no distingue entre la velocidad nominal de la línea, la del itinerario y las reglamentariamente adecuadas.

Entre sus propuestas figura incorporar a los Centros de Regulación y Control a representantes de las operadoras con capacidad para tomar decisiones, transmitir órdenes y actuar como enlace. Reclama además entrenar a los profesionales para trabajar en condiciones excepcionales sin verse sometidos a una situación de estrés.

Para los viajeros, la renovación de la línea Madrid-Barcelona podría traducirse en limitaciones de velocidad, capacidad o determinadas circulaciones. Barrón sostiene, no obstante, que una actuación integral puede realizarse sin cortar drásticamente el tráfico si esas restricciones se programan con antelación.

El expresidente de la CIAF pide al próximo Gobierno especial atención al ferrocarril y al transporte. Argumenta que una legislatura de cuatro años resulta insuficiente para planificar, proyectar, ejecutar y conservar grandes obras públicas, y advierte de que la degradación de una línea se acelera cuando se deja deteriorar.

Barrón rechaza asimismo que tenga que existir una relación entre el aumento de circulaciones propiciado por la liberalización y los accidentes o las incidencias. Afirma que las líneas españolas están lejos de la saturación y señala que una línea de alta velocidad puede admitir doce trenes por hora, con intervalos de cinco minutos, mientras algunos países trabajan con frecuencias de quince, dieciséis o diecisiete trenes por hora.

Fuente: elmundo.es · leer el original

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Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa.

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